domingo, 25 de marzo de 2012
Vinculo Humano animal Diada Madre-Hijo
LA COMUNICACIÓN EN EL INTERIOR DE LA DIADA MADRE E INFANTE.
La comunicación en la etapa preverbal entre la madre e hijo es importante desde el punto de vista teórico, terapéutico y profiláctico. Los filósofos, los psicólogos y psicoanalistas han pregonado, afirmando que la comunicación entre la madre y el infante está basada en la percepción extrasensoria o la telepatía.
LA COMUNICACIÓN ANIMAL Y HUMANA
Los animales se comunican en un nivel de integración psicológica que de un modo muy imperfecto puede llamarse afectivo conativo o afectivo innato, difiere fundamentalmente de las funciones cognitivas y abstractivas de la comunicación verbal. La comunicación entre madre e hijo, durante los seis primeros meses de vida y hasta fines del primer año, se produce en el nivel no verbal, utilizando dispositivos comparables a aquellos que prevalecen en el mundo animal.
Los animales poseen medios de comunicación que varían según la especie. Los modelos de conducta a falta de una palabra mejor, un estado de alma de humor, una actitud afectiva, que refleja la experiencia inmediata del sujeto. Es una reacción no dirigida, no controlada a un estímulo percibo por el objeto.
Bierens de Haan (1929) distinguió del lenguaje humano, denominándolo lenguaje animal “egocéntrico” y al lenguaje humano alocéntrico. El término “egocéntrico” no tiene nada en común con el concepto psicológico de yo.
Piaget, expresa con el término “egocéntrico” “todo lo centrado en el sujeto”. Cuando llama al lenguaje animal egocéntrico, quiere decir que no está dirigido a otro animal, sino que es la expresión de un proceso interno. En el neonato, sus vocalizaciones son la expresión de poderosos procesos internos y no están dirigidas a nadie.
ELEMENTOS DE COMUNICACIÓN
Las formas de comunicación internas de la díada madre e hijo, en este primer mes de vida, están basadas en el Anlage filogénico formas de comunicación, es decir, son originadas por afectos y no están dirigidas. Se sirven de lo que ha sido denominado el “lenguaje de órgano”.
El signo es un precepto que, empíricamente, está vinculado con la experiencia de otro objeto o de la situación. Puede sustituir a la percepción del objeto o ala situación misma.
Los signos y las señales están relacionados jerárquicamente; el signo es el término genérico; la señal, el subordinado, el empleo especifico del signo. El termino señal designa una conexión aceptada convencionalmente entre un signo y una experiencia ya sea esa conexión accidental u objetivamente presente.
Un símbolo es un signo que representa un objeto, una acción, una situación, una idea; tiene su significación que va más allá de sus aspectos formales.
La comunicación entre la madre y el hijo es básicamente diferente de la que se da entre personas mayores. El más importante consiste en el hecho de que los medios usados en la comunicación entre dos o varias personas adultas pertenecen en conjunto a una y la misma categoría; a saber: la categoría de los símbolos verbales o gesticulantes. La madre y el hijo; existe una desigualdad notable en los medios de comunicación, durante los primeros meses de vida, consta de signos y nada más que de signos; los mensajes originados en la pareja adulta del infante son señales dirigidas volitivamente y percibidas como tales por el infante .
EL PAPEL DE LA RECEPCIÓN Y DE LA COMUNICACIÓN: FORMAS DE FUNCIONAMIENTO CENESTÉSICAS Y DIACRÍTICAS
Durante los primeros seis meses el sistema perceptual, el sensorium del infante se halla en estado de transición. Cambia gradualmente la recepción cenestésica hacia la percepción diacrítica. La organización diacrítica, la operación de la organización cenestésica no esta localizada, no esta separada; es extensiva. La relación entre la organización cenestésica y la diacrítica es reminiscencia de la que existe entre el proceso primario y secundario.
El sensorium desempeña un papel minúsculo en la recepción cenestésica; la percepción tiene lugar en el nivel de la sensibilidad profunda y en términos totalistas, en el sentido de todo o nada.
El sistema cenestésico responde a las señales no verbales, no dirigidas, expresivas; el modo de comunicación resultante está al nivel de la comunicación animal “egocéntrica”.
• ¿cómo y por qué logra recibir el infante las señales cenestésicas, a una edad en que es incapaz de percibir las señales diacríticas?
• ¿en que categorías de la conducta adulta humana pueden hallarse esas señales?
• ¿por qué, de ordinario, las personas mayores no parecen responder a ellas?
El nivel mas elemental de comunicación aprendida es el reflejo condicionado, en el que un estimulo (actuando como señal) provoca una respuesta del sistema vegetativo. Surgen en el infante como respuesta a los cambios de equilibrio, es decir a un estimulo de sensibilidad profunda.
La percepción a través del sensorium no funciona todavía; esta ausencia de la percepción diacrítica intensifica la “recepción” cenestésica. Por ultimo si el infante ha de sobrevivir, la organización cenestésica debe funcionar desde el nacimiento.
Los signos y las señales que llegan y que son percibidos por el infante en los primeros meses de vida pertenecen a las categorías siguientes: al equilibrio, a la tensión (muscular o de otro género), a la postura, temperatura, vibración, contacto cutáneo y corporal, ritmo, tempo, duración, diapasón, tono, resonancia, rechinar y probablemente de buen numero de otras, de las cuales el adulto difícilmente se percata y que ciertamente no puede verbalizar esto nos lleva a la tercera pregunta ¿por qué el adulto parece no percatarse de las señales de la comunicación cenestésica? Las categorías están ausentes en el sistema de comunicación consciente de los adultos.
La introspección está descartada y es mirada ceñudamente, de modo que apenas somos conscientes de lo que ocurre en nosotros. El ayuno, la soledad, la oscuridad y la abstinencia, la privación de estímulos. Pueden alistarse para lograr una regresión que difícilmente está ya al servicio del yo y que puede muy bien ser parte de una institución cultural. Para el niño las señales cenestésicas originadas en el clima afectivo de la relación entre madre e hijo son evidentemente los medios normales, naturales de comunicación, a los que responde él con reacción totalista.
Durante el embarazo y el periodo que sigue inmediatamente al parto, las madres activan su capacidad potencial para la respuesta cenestésica.
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