La equinoterapia abarca la integración de diferentes espacios profesionales: la medicina, la psicología, la pedagogía y además en su función terapéutica trata disfunciones psicomotoras, sensomotoras y sociomotoras. Su valor terapéutico tiene gran importancia en el área neuromotora, psicoafectiva y pedagógica porque desarrolla en el ser humano cualidades sociointegrativas como la comunicación no verbal, la tolerancia, la paciencia y el sentido de responsabilidad, promoviendo cada vez más la integración de la equino terapia al área educativa, especialmente la educación especial.La equinoterapia junto a otros tratamientos tradicionales (fisioterapia, psicoterapia etc.), ayuda a que todos los estímulos sean transferidos de forma acelerada a las zonas del cerebro, agilizando así el proceso sináptico, favoreciendo el desenvolvimiento neurosicomotor, la adaptación afectiva del individuo al medio, un mayor grado de autonomía y más aún la capacidad de valerse por si mismos y las intensiones comunicativas, llegando a resultados muy favorables desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo.
Principios Terapeuticos:
El calor corporal que transmite el caballo es utilizado para distender y relajar musculatura y ligamentos y estimular la sensopercepción táctil, además el mayor flujo sanguíneo estimula el sistema circulatorio beneficiando en general la función fisiológica de los órganos internos.
Su valor psicoterapéutico es que el calor del caballo adquiere gran instrumento en el área psicoafectiva.
La equino terapia aporta excelentes resultados en la estimulación temprana.
El caballo transmite impulsos rítmicos al cinturón pélvico, columna y miembros inferiores del jinete. La motricidad del ser humano se realiza por medio de estímulos dados desde la periferia y esto proporciona estímulos fisiológicos que regulan el tono muscular y desarrollan el movimiento coordinado. Su valor psicoterapéutico es que provocan toda una gama de experiencias psicosensoriales que se aprovechan en el área psicológica. La sensación de impulso hacia delante y de avance restablecen la confianza en el propio yo que hacen que el paciente experimente nuevas reacciones psicológicas en relación con él mismo y el entorno.
El caballo transmite un patrón de locomoción tridimensional equivalente al patrón fisiológico de la marcha humana.
El cerebro humano no solo registra movimientos aislados, sino toda una gama de patrones motores. El patrón fisiológico de la marcha humana que el paciente realiza durante la monta, se grava en el cerebro y con el tiempo se automatiza, lo que posibilita su transferencia a la marcha pedestre. Su valor terapéutico tiene gran importancia en el área psicoafectiva y pedagógica porque desarrolla en el ser humano cualidades sociointegrativas.